Al declararse Nietzsche un antiplatonista reconocido, hace en principio una transmutación de los valores, que elimina el mundo suprasensible de Platón donde las ideas de la verdad, lo bueno y lo bello son perfectas en sí mismas, para basarse en la materialidad de la vida, es allí donde el concepto de vida que faltaba en la filosofía lo retoma Nietzsche.
Así Nietzsche le reprocha al pensamiento suprasensible platónico de las ideas, la negación que ha hecho de la vida, la nihilización de la vida, odiando al alemán cotidiano es decir el incapaz de llegar a los extremos, de arriesgarse, de acercarse a la locura, a lo dionisíaco. Ese hombre alemán cotidiano apolíneo diseñado por la sociedad burguesa.
Deja de lado los valores blandos del cristianismo: la compasión, la piedad el ascetismo y lo apolíneo ( control, racionalidad, razón) de occidente que cercena al hombre, buscando exaltar los instintos que la cultura apolíneo burguesa le ha obligado a contener , propendiendo por una necesidad del hombre de entregarse a los instintos como hombre racional y recuperarse en el mundo de los guerreros en el mundo sensible, donde priman los valores de la carne, de la vida, de la guerra y del coraje, y donde es necesario la voluntad de poder.
Es en este sentido que la vida cobra importancia en la filosofía de Nietzsche, pues la vida es voluntad de poder esta última es la que nos permite tener mas vida conservar lo que tenemos, si no existiera esa voluntad de poder en la vida, la vida se conservaría y moriría, es por ello que la voluntad de poder exige un ir mas allá constantemente y sobre todo la voluntad de poder, necesita quererse a sí misma, un impulso vital que le permita conservar lo conquistado y aumentarlo para evitar su muerte. En este sentido la vida también es devenir y deviene porque la voluntad de poder es el eje dinámico de la vida[1], este devenir de la vida es el devenir de la voluntad de poder.
Pero muy al contrario de esto la sociedad y los valores decadentes en medio de los que vivía Nietzsche no representaban para él, el espíritu de los verdaderos guerreros que hicieron la grandeza de Alemania.
La concepción de Nietzsche sobre el espíritu es entonces considerada también como intempestiva, pues es el espíritu de una época hostil al espíritu[2], ya que buscaba vitalizar la vida misma, realizarse en cada momento, lo cual solo es posible siempre y cuando se conozca el espíritu de su propia época y la necesidad de transponer sus valores tradicionales y predecir el retorno, para apropiarse de su historia monumental que revitalice y sirva para la acción, pues si se toma desde la añoranza paraliza el presente.
Esto Nietzsche lo buscaba en medio de una cultura moderna que privilegiaba la ciencia, donde el hombre no vive su vida si no que más bien busca la asimilación rápida y que han perdido la voluntad de poder, pues “ya no eran pensadores, si no que gozaban y se impresionaban con otras cosas”[3].
Es por ello que sostengo el concepto de espíritu en Nietzsche como principio vital capaz de transmutar los valores, que permitan vivir la vida plena e intensamente dejando de lado la concepción de valores tradicionales centrados exclusivamente en lo apolíneo de la vida limitando las capacidades de los hombres.
El espíritu que está buscando Nietzsche para el hombre es un espíritu libre, no subordinado a alguna forma de señorío sino a él mismo; pues él mismo debe ser señor de su "yo".
Así mismo como principio vitalizador y dirigido a lo también propuesto por Goethe, el espíritu debe ser aquel que alimenta la actividad propia y vitaliza lo inminente[4].
Ese mismo espíritu como principio vital deja de lado las viejas ataduras del hombre en especial los valores que lo aplastaban, permitiéndole reafirmarse en la figura del superhombre a través de las tres transformaciones de su espíritu, conduciendo a una real transmutación de valore , en un mundo aparente, es decir el hasta ahora considerado mundo falso e inferior, el mundo sensible sometido al devenir.
Ese principio vital busca a su vez construir pensamiento filosófico, lo cual impone un trabajo interpretativo, interpretar para liberar el espíritu y que este a su vez transponga los valores esclavos ( judeo . cristianos), los cuales son necesarios olvidar, para que no se conviertan en los sepultureros del presente y permitan al hombre avanzar en su reafirmación de superhombre capaz de exaltar admiración, dedicación, fervor y trabajo( Camello) si no también critica, oposición ( león) e inocencia y olvido ( Niño), buscando con ello también una afirmación anti naturalista y anti instrumentalista. Un pensamiento filosófico que supere en sí mismo a su propio tiempo y se vuelva intemporal, trascendente.
En contraposición a la concepción de recibir, consumir, adquirir de la Europa decadente, lo que el busca es que el hombre trabaje por la liberación de su espíritu, la cual le permita evolucionar y salir de su decadencia así “a partir de esa libertad, ya alcanzada, podría permitirse favorecer hasta a lo que se le resista y ser en todo un defensor de la vida, de su verdad aparente y de su apariencia verdadera” [5]
Además este espíritu no es exclusivo del ser humano ni puede ser desconectado del proceso evolutivo, pertenece al cuadro cosmológico, es la expresión más alta de la vida, sustentada a su vez por el resto del universo.
A su vez si se habla de un espíritu que busca conquistar la verdad a través de la voluntad de poder para hacer frente a la decadencia, se habla de un espíritu poderoso, pues en cuanto más poderosos seamos más dueños de la verdad vamos a ser y a sí mismo la verdad es solo lo que logre conquistar la voluntad de poder, por lo tanto el espíritu que permite liberar al hombre de la abstención de los placeres mundanos a la que está sometido, es el espíritu que sea capaz de conquistar la voluntad de poder y que se dirija a transformarse del tú debes al espíritu del yo quiero y por último al yo soy, que busque la libertad para la nada, queriendo un eterno retorno de lo mismo.
[1] Filosofía aquí y ahora.. Capitulo 11 - Nietzsche, vida y voluntad de poder). En: http: www.encuentro.gov.ar/filosofia
[2] LOWITH, Karl.( 1968). De Hegel a Nietzsche: La quiebra revolucionaria del pensamiento en el siglo XIX. Marx y Kierkeggard. Sudamericana. Buenos Aires. Pág. 251.
[3] Ibid.,Pág 272
[4] II Consideración Intempestiva: Sobre la utilidad y los inconvenientes de la historia. En: NIETZSCHE, Friedrich.( 1966). Obras Completas. Traduc. Eduardo Ovejero. Aguilar. Buenos Aires. Pág. 53
[5] Op cit., LOWITH pág. 251
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