Dentro de la dinámica de la economía del mercado el discurso de la biodiversidad se convierte en ocupación de territorios primero militarmente y luego a través de grandes proyectos que son impuestos a la fuerza y articulados por las grandes trasnacionales y la elite gubernamental. Siendo el desarraigo cultural, poblacional y biótico la principal consecuencia de esta política global en Colombia.
En un mundo cubierto por la tecnología, la competitividad y la internacionalización, donde el desarrollo económico y político se concentra en pocas manos y donde las grandes decisiones económicas las definen instancias supranacionales, el poder de decisión política afecta las bases de la economía y de la sociedad civil.
En este marco las políticas de sostenibilidad, diversidad y biodiversidad diseñadas por las grandes potencias - que no se aplican en sus territorios - para cumplir con el propósito dominador de conciencias y naciones, hacen de la paz un distractor de la problemática colombiana y de los organismos internacionales los únicos capaces de la protección y defensa de los derechos humanos, cuando en realidad son ellos con sus adscritos los que promueven su violación en una extraña telaraña de contradicciones, así logran coptar la atención para hacer más fácil la repetición de su pensamiento político y cultural que ubica la responsabilidad de la tarea económica de la globalización en la figura fascista del “ciudadano corporativo responsable”.
Estos países que admiten y promulgan la diversidad cultural únicamente para los países del sur, buscan ejercer la tarea de regulación cultural, convirtiéndose en un elemento propio de disgregación regional, que no conciben la rebelión y que además solo se interesan en la importancia estratégica que el territorio pueda brindar al mercado globalizado, sin pensar en el desarrollo de la comunidad .
Además cuando llegan las bananeras y las compañías norteamericanas a construir bajo el discurso conservacionista patrimonios de la humanidad sobre el dolor humano de comunidades que formaron una sociedad pacifica de economía endógena y que ahora ven como sus territorios se convierten en corredores biogeográficos, victimas de una política multilateral de desplazamientos y megaproyectos promovidos por los socios poseedores de las energías colonizadoras a las que hace referencia Parsons, a la población no le queda mas que vender sus tierras y su fuerza de trabajo, pues en Colombia la población es controlada a través de las armas que asisten al exterminio de la población de origen y cuya principal milicia es el propio ejercito.
En zonas como el Urabá mientras el común denominador de distracción sean los actores armados, las multinacionales seguirán aprovechándose de la débil estructura social y del estado, para imponer las políticas de globalización bajo el nombre de ambientalismo; y el paramilitarismo que tiene una clara intención económica y de dominio territorial, se convertirá en la mayor fuerza del estado para concentrar tierra, brindar concesiones y permitir la circulación de tierra determinando una vez mas los procesos de desplazamiento.
En tal caso en territorios donde la creación de puertos y obras de infraestructura se presentan como la mascarada de la inversión social y no son mas que la de un ágil proceso de circulación de mercancías, el desplazamiento y el paramilitarismo se hacen más efectivos, ya que la estrategia de expulsar a la población y dominar económica y políticamente el territorio requieren de la guerra y de la enajenación de los procesos de concentración de tierra. De esta manera una reforma agraria mas que ser un mercado de tierras deberá constituir una política de derrocamiento del actual modelo económico y convertirse en una política económica del dominio del estado, para dejar de lado la intervención externa, las relaciones de dependencia y la posterior aparición de un “enemigo interno”.
Entonces el mercado como espacio de regulación política de la sociedad ha permitido que los intereses de las trasnacionales provoquen la normalización del uso de la fuerza, el ordenamiento territorial y el desarraigo, para extraer los bienes ambientales en los países de Latinoamérica, buscando promulgar programas de asistencia para hacer más eficaz la seguridad nacional.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.