martes, 1 de junio de 2010

EL CONCEPTO DE ESPÍRITU EN NIETZSCHE


Al declararse Nietzsche un antiplatonista reconocido, hace en principio una transmutación de los valores,  que elimina el mundo suprasensible de Platón donde las ideas de la verdad, lo bueno y lo bello son perfectas en sí mismas, para basarse en la materialidad de la vida, es allí donde el concepto de vida que faltaba en la filosofía lo retoma Nietzsche.

Así Nietzsche le reprocha al pensamiento suprasensible platónico de las ideas, la negación que ha hecho de la vida, la nihilización de la vida, odiando al alemán cotidiano es decir el incapaz de llegar a los extremos, de arriesgarse, de acercarse a la locura,  a lo dionisíaco. Ese hombre alemán cotidiano apolíneo diseñado por la sociedad burguesa.

Deja de lado los valores blandos del cristianismo: la compasión, la piedad el ascetismo  y lo apolíneo ( control, racionalidad, razón) de occidente que cercena al hombre, buscando exaltar los instintos que la cultura apolíneo burguesa le ha obligado a contener , propendiendo por una necesidad del hombre de entregarse a los instintos como hombre racional y recuperarse en el mundo de los guerreros en el mundo sensible, donde priman los valores de la carne, de la vida, de la guerra y del coraje, y donde es necesario la voluntad de poder.

Es en este sentido que la vida cobra importancia en la filosofía de Nietzsche, pues  la vida es voluntad de poder esta última es la que nos permite tener mas vida conservar lo que tenemos, si no existiera esa voluntad de poder en la vida, la vida se conservaría y moriría, es por ello que la voluntad de poder exige un ir mas allá constantemente y sobre todo la voluntad de poder,  necesita quererse a sí misma, un impulso vital que le permita conservar lo conquistado y aumentarlo para evitar su muerte. En este sentido la vida también es devenir y deviene porque la voluntad de poder es el eje dinámico de la vida[1],  este devenir de la vida es el devenir de la voluntad de poder.

Pero muy al contrario de esto la sociedad y los valores decadentes en medio de los que vivía Nietzsche  no representaban para él,  el espíritu de los verdaderos guerreros que hicieron la grandeza de Alemania.

La concepción de Nietzsche sobre el espíritu es entonces considerada también como intempestiva, pues es el espíritu de una época hostil al espíritu[2], ya que buscaba vitalizar la vida misma, realizarse en cada momento, lo cual solo es posible siempre y cuando se conozca el espíritu de su propia época y la necesidad de transponer sus valores tradicionales y predecir el retorno, para apropiarse de su historia monumental que revitalice y sirva para la acción, pues si se toma desde la añoranza paraliza el presente.

Esto Nietzsche  lo buscaba en medio de una cultura moderna que privilegiaba la ciencia, donde el hombre no vive su vida si no que más bien busca la asimilación rápida y que han perdido la voluntad de poder, pues “ya no eran pensadores, si no que gozaban y se impresionaban con otras cosas”[3].

Es por ello  que sostengo el concepto de espíritu en Nietzsche como principio vital  capaz de transmutar los valores, que permitan vivir la vida plena e intensamente dejando de lado la concepción de valores tradicionales centrados exclusivamente en lo apolíneo de la vida limitando las capacidades de los hombres.

El espíritu que está buscando Nietzsche para el hombre es un espíritu libre, no subordinado a alguna forma de señorío sino a él mismo; pues él mismo debe ser señor de su "yo".

Así mismo como principio vitalizador y dirigido a lo también propuesto por Goethe, el espíritu debe ser aquel que alimenta la actividad propia y vitaliza lo inminente[4].

Ese mismo espíritu como principio vital deja de lado las viejas ataduras del hombre en especial los valores que lo aplastaban,  permitiéndole reafirmarse en la figura del superhombre a través de las tres transformaciones de su espíritu, conduciendo a una real transmutación de valore , en un mundo aparente, es decir el hasta ahora considerado mundo falso e inferior, el mundo sensible sometido al devenir.

Ese principio vital busca a su vez construir pensamiento filosófico, lo cual impone un trabajo interpretativo, interpretar para liberar el espíritu y que este a su vez  transponga los valores esclavos ( judeo . cristianos), los cuales son necesarios olvidar, para que no se conviertan en los sepultureros del presente y permitan al hombre avanzar en su reafirmación de superhombre capaz de exaltar admiración, dedicación, fervor y trabajo( Camello) si no también critica, oposición ( león) e inocencia y olvido ( Niño), buscando con ello también una afirmación anti naturalista y anti instrumentalista. Un pensamiento filosófico que supere en sí mismo a su propio tiempo y se vuelva intemporal, trascendente.

En contraposición a la concepción de recibir, consumir, adquirir de la Europa decadente, lo que el busca es que el hombre trabaje por la liberación de su espíritu, la cual le permita evolucionar y salir de su decadencia así “a partir de esa libertad, ya alcanzada, podría permitirse favorecer hasta a lo que se le resista y ser en todo un defensor de la vida, de su verdad aparente y de su apariencia verdadera” [5]
Además este espíritu no es exclusivo del ser humano ni puede ser desconectado del proceso evolutivo,  pertenece al cuadro cosmológico, es la expresión más alta de la vida, sustentada a su vez por el resto del universo.
A su vez si se habla de un espíritu que busca conquistar la verdad a través de la voluntad de poder para hacer frente a la decadencia, se habla de un espíritu poderoso, pues en cuanto más poderosos seamos más dueños de la verdad vamos a ser y a sí mismo la verdad es solo lo que logre conquistar la voluntad de poder, por lo tanto el espíritu que permite liberar al hombre de la abstención de los placeres mundanos a la que está sometido, es el espíritu que sea capaz de conquistar la voluntad de poder  y que se dirija a transformarse del tú debes al espíritu del yo quiero y por último al yo soy, que busque la libertad para la nada, queriendo un eterno retorno de lo mismo.




[1] Filosofía aquí y ahora.. Capitulo 11 - Nietzsche, vida y voluntad de poder). En: http: www.encuentro.gov.ar/filosofia
[2] LOWITH, Karl.( 1968). De Hegel a Nietzsche: La quiebra revolucionaria del pensamiento en el siglo XIX. Marx y Kierkeggard. Sudamericana. Buenos Aires. Pág. 251.
[3] Ibid.,Pág 272  
[4] II Consideración Intempestiva: Sobre la utilidad y los inconvenientes de la historia. En: NIETZSCHE, Friedrich.( 1966). Obras Completas. Traduc. Eduardo Ovejero. Aguilar. Buenos Aires. Pág. 53
[5] Op cit., LOWITH pág. 251

viernes, 28 de mayo de 2010

LA BIODIVERSIDAD ES LA CABALGADURA DE LA MUERTE. HUMBERTO CÁRDENAS Y ÁLVARO MARÍN. TRAVIESA EDICIONES. 2006


Dentro de la dinámica de la economía del mercado el discurso de la biodiversidad se convierte en ocupación de territorios primero  militarmente  y luego a través de grandes proyectos que son impuestos a la fuerza y articulados por las grandes trasnacionales y la elite gubernamental. Siendo el desarraigo cultural, poblacional y biótico la principal consecuencia de esta política global en Colombia.


En un mundo cubierto por la tecnología, la competitividad y la internacionalización,  donde el desarrollo económico y político se concentra en pocas manos y donde las grandes decisiones económicas las definen instancias supranacionales, el poder de decisión política afecta  las bases de la economía y de  la sociedad civil.

En este marco las políticas de sostenibilidad, diversidad y biodiversidad diseñadas por las grandes potencias - que no se aplican en sus territorios - para cumplir con el propósito dominador de conciencias y naciones, hacen de la paz un distractor de la problemática colombiana y de los organismos  internacionales los únicos capaces de la protección y  defensa de los derechos humanos, cuando en realidad son ellos con sus adscritos los que promueven su violación en una extraña telaraña de contradicciones, así logran coptar la atención para hacer más fácil  la repetición de su pensamiento político y cultural que ubica la responsabilidad de la tarea económica de la globalización en la figura fascista del “ciudadano corporativo responsable”. 

Estos países que admiten y promulgan  la diversidad  cultural únicamente para los países del sur, buscan ejercer la tarea de regulación cultural, convirtiéndose en un elemento propio de disgregación regional, que no conciben la rebelión  y que además solo se  interesan en la importancia estratégica que el territorio pueda brindar al  mercado globalizado, sin pensar en el desarrollo de la comunidad .

Además cuando llegan las bananeras y las compañías norteamericanas a construir bajo el discurso conservacionista  patrimonios de la humanidad sobre el dolor humano de comunidades que formaron una sociedad pacifica de economía endógena  y que ahora ven  como sus territorios se convierten en corredores biogeográficos, victimas de una política multilateral de desplazamientos y megaproyectos promovidos por los socios poseedores de las energías colonizadoras a las que hace referencia Parsons,  a la población no le queda mas que vender sus tierras y su fuerza de trabajo,  pues en Colombia la población es controlada a través de las armas  que asisten al exterminio de la población de origen y cuya principal milicia es el propio ejercito.

En zonas como el Urabá mientras el común denominador de distracción sean los actores armados, las multinacionales seguirán  aprovechándose  de la débil estructura social y del estado, para imponer las políticas de globalización bajo el nombre de ambientalismo; y el paramilitarismo que tiene una clara intención económica y de dominio territorial, se convertirá en la mayor fuerza del estado para concentrar tierra, brindar concesiones  y permitir la circulación de tierra determinando una vez mas los procesos de desplazamiento.

En tal caso en territorios donde  la creación de puertos y obras de infraestructura se presentan como la mascarada de la  inversión social  y no son mas que la de un ágil proceso de circulación de mercancías, el desplazamiento y el paramilitarismo se hacen más efectivos, ya que la estrategia  de expulsar a la población  y dominar económica y políticamente el territorio requieren de la guerra y de la enajenación de los procesos de concentración de tierra. De esta manera una reforma agraria mas que ser un mercado de tierras deberá constituir  una política de derrocamiento del actual modelo económico y convertirse en una política económica del dominio del estado, para dejar de lado la intervención externa, las relaciones de dependencia y la posterior aparición de un “enemigo interno”.

Entonces  el  mercado como espacio de regulación política de la sociedad ha permitido que  los intereses de las trasnacionales provoquen  la normalización del uso de la fuerza, el ordenamiento territorial y el desarraigo, para extraer los bienes ambientales en los países de Latinoamérica, buscando promulgar programas de asistencia  para hacer más eficaz la seguridad nacional.